Si buscas una historia emotiva sobre la crianza y la hermandad, este es el comic que deberías leer.

Los bebés se rieron al ver al zorro. ¡No le tenían miedo! El zorro, llamado Zarigüeyo (porque le gustaba hacerse el dormido), estaba en problemas: una rama gigante había caído sobre su madriguera y dentro estaban sus tres cachorritos.

—¡Ziiiip! —hizo Luna, señalando.

El zorro entendió. Con señas de patas, les pidió ayuda. Los bebés, sin saber hablar, pero entendiendo todo, gatearon hacia la madriguera. Sol empujó una piedra pequeña que trababa la rama. Luna metió su mano regordeta y sacó uno a uno a los cachorros.

En la última viñeta, los dos bebés aparecen dormidos abrazando al zorro, y los tres zorritos mordisquean el gorro de lunares de Luna.

Texto final: "El bosque ya no susurraba secretos. Susurraba risas de bebés y zorros."